Okja: El Amor por la mascota y la Industria Carnicera.

Por Daniela Ramírez

La película original de Netflix, se estrenó en la plataforma a fines de junio, pero su premiere mundial fue en el contexto de la competencia oficial del Festival de Cine de Cannes, donde no estuvo exenta de polémica.

La obra del director Bong Joon Ho (Snowpiercer, The Host) cuenta la historia de una niña, Mija (Seo – Hyun Ahn) que ha pasado desde los 4 años criando a un chancho, Okja, propiedad de una multinacional que está experimentando con el desarrollo de súper cerdos. Tilda Swinton, interpreta a Lucy Mirando, la gerente de esta industria que ve como una gran posibilidad la atención mediática que está recibiendo sus nuevos animales.

Bong Ho introduce la película con el discurso de la industria que ve en estos animales una soluciones a la escasez alimenticia. Mientras que luego nos muestra como Mija ha pasado 10 años cuidado a Okja en las montañas de Corea del Sur y tienen un lazo de amistad que tiene que ver con confianza y complicidad. Este lazo se ve interrumpido cuando la corporación envía a Johnny Wilcox (Jake Gyllenhaal) -un veterinario televisivo el cual presenta las novedades y avances de la empresa- quien se lleva a Okja a los E.E. U.U para un concurso en que será escogida como la mejor de los super cerdos de la empresa.

La primera parte de la película enfatiza la amistad entre Mija y su mascota, y es presentado de una forma mágica - recordando por momentos el trabajo del estudio Ghibli, en especial La Princesa Monoke -, donde la relación humano-mascota, es más fuerte que el lazo de humano-humano. Mucho de nosotros que nos sentimos más cómodos rodeado de narices frías y húmedas, entendemos y compartimos la relación de Mija con Okja. Acá Bong Ho presenta el lado de respeto hacia el otro animal.

Muchos de nosotros, los vegetarianos, tomamos esa opción por estar en contra de la tortura animal y de la sobre población con cruces forzados (violaciones) que sufren las hembras para poder engendrar más crías. Por si usted no lo sabía estos animales liberan una toxina que es un contaminante para el planeta, y es una de las causas del calentamiento global. Esa toxina también tiene que ver con la sobre alimentación que estas pobres criaturas sufren, y sobre todo el stress al cual son sometidos. Internet está lleno de videos que explican todo esto con mayor detalle. “Okja” presenta esta realidad desde tres puntos de vista: Mija quien prácticamente se crió con la mascota, y va en busca de ella para regresarla a casa; la organización A.L.F, Frente de la Liberación Animal (Steven Yeun, Paul Dano, Lily Collins), quienes velan por el bienestar de los animales, y están en contra de la tortura de estos; y la corporación, a la que no le puede importar menos el cuidado de los animales, pero que dentro de su discurso engañan a la población diciendo que éstos están bajo un excelente cuidado.

En una entrevista el director se refirió a la ceguera que presentan muchas personas frente a la industria de la carnicería, se refirió a como muchas personas defienden al perro y al gato frente a un maltrato, defienden al animal que es mascota, pero no se preocupan de las condiciones en que están aquellos animales de la industria alimentaria que luego son el bistec que comen en su cena. Por lo tanto, quiso juntar las dos cosas en esta película, como la mascota se puede transformar en el bistec y la lucha de su dueña por evitar que eso suceda.

Personalmente la película cuenta un discurso que me resulta muy cercano. No comer carne no tiene que ver con una dieta, sino con un ideal que se basa en no torturar al animal y cuidar el ecosistema. La película no pretende que la gente se transforme en vegetarianos o veganos, sino denunciar que ningún animal debería ser torturado. Además también muestra al espectador como funcionan los mataderos, utilizando un lenguaje cinematográfico, que no es morboso, sino emotivo. Y es esa emotividad que logra que la película funcione, pues sentimos la conexión con Okja y nos identificamos con la lucha de A.L.F.

Okja es una película que vale la pena ver, no sólo por la calidad cinematográfica, sino por su discurso. Es importante que si la ven con niños les expliquen lo que sucede, yo me sentí afectada (pero ya saben porque), quizás muchos sólo verán una película, pero es importante que se entienda que esta película es una representación de la realidad que existe hace mucho tiempo.