Los maravillosos efectos de Wonder Woman

Por Antonella Estévez

A varias semanas del estreno de la película “Wonder Woman” ya hay algunos efectos de su éxito que se pueden comenzar a evaluar. El personaje creado el psicólogo William Moulton Marston, en 1941, es uno de los más icónicos salidos de las revistas de historietas y una imagen poderosa retomada por el feminismo en la década de los sesenta y que ha inspirado a millones de mujeres hasta la actualidad, pero su arribo a la pantalla grande ha superado todas las expectativas. La gran cantidad de público que ha llegado a verla a las salas es un fuerte mensaje para la industria fílmica y nos permite soñar con el inicio de un nuevo tiempo para el cine dirigido y protagonizado por mujeres en Hollywood.

A 17 días de su estreno la película tenía ya unas cifras impresionantes:  $275 millones de dólares en tickets en Estados Unidos y U$572 millones a nivel internacional, superando a las dos películas basadas en comics DC del año pasado “Batman v/s Superman” y “Suicide Squad”. Según el medio especializado IndieWire, se estima que “Wonder Woman” finalizará con cifras cercanas a los U$400 millones de dólares en ventas en Estados Unidos y el doble de ese monto a nivel mundial. Eso la posicionaría como la película dirigida y protagonizada por una mujer con mejor desempeño a nivel comercial, y no sólo eso, sino que la situaría entre las películas más exitosas del cine de superhéroes, sólo superada por las adaptaciones de “Avenger”, “Iron Man” y “Spiderman”. Este hecho es significativo porque ataca dos prejuicios que están arraigados en el corazón de la industria del entretenimiento: 1. Al público no le interesan las películas con heroínas femeninas y 2. Una mujer es incapaz de dirigir eficientemente una película de alto presupuesto.

La primera falacia ya estaba tambaleando con el éxito de las sagas de “Los Juegos del Hambre” y “Divergente” y, más recientemente, con los protagónicos femeninos de las dos últimas entregas de “La Guerra de las Galaxias”. La segunda es mucho más difícil de atacar porque supera toda racionalidad -y se sostiene simplemente en la creencia de género de que las mujeres no pueden hacer ciertas cosas- ya que incluso películas que han sido exitosas comercialmente como “Crepúsculo”, cuya primera entrega fue dirigida por Catherine Hardwicke, tuvieron a hombres dirigiendo sus secuelas.

Por eso lo de “Wonder Woman” es muy importante, porque sólo las cifras harán a la industria reflexionar y cambiar sus prejuicios no necesariamente porque es lo moralmente correcto, sino porque claramente es un excelente negocio. Esto nos da esperanza de tener más películas con heroínas mujeres y dirigidas por talentosas realizadoras. Eso es fundamental porque una cineasta con consciencia de género creará personajes que desafiarán los estereotipos femeninos que hasta ahora han sido impuestos socialmente y que han tenido al cine como herramienta privilegiada. En este caso Patty Jenkins -reconocida anteriormente por su trabajo en “Monster” (2003), cinta inspirada en la vida de la asesina en serie Aileen Wuornos- crea una protagonista universal, que mezcla con equilibrio la calidez y el poder. Gal Gadot - la actriz protagonista- es una mujer extremadamente hermosa según los parámetros actuales y aunque aparece bella en cada escena esa belleza tiene que ver con la fuerza y determinación del personaje y con la manera en que está filmada.  No hay una sobre sexualización de su cuerpo -ni en el de ninguna de las otras mujeres que aparecen en el filme- sino el registro de éste como herramienta de lucha y movimiento. Las escenas de batalla son especialmente interesantes en su coreografía -y aunque la última sufre del exceso de efectos comunes a las películas de superhéroes- permiten observar el cuerpo femenino en pantalla como no recuerdo haberlo visto antes.  

Es esto, la construcción de un nuevo modelo femenino en el cine, lo que ha tenido un efecto tan positivo especialmente en el público más joven.  Hay variados testimonios de maestras y profesores que han señalado cómo esta nueva imagen de mujer ha afectado la percepción que las niñas y los niños tienen sobre sí mismos y sus relaciones. Diana Price es una mujer con sentido de destino y que ha sido formada para cumplirlo, no duda de sus capacidades y, aunque a veces puede ser extremadamente inocente, es certera a la hora de mantenerse fiel a sí misma y su propósito. Este discurso es algo poderoso y que va en contra de los mensajes de incapacidad e inseguridad que las mujeres recibidos constantemente. Sabemos que como película “Wonder Woman” es imperfecta, que no se puede hacer cargo de todas las causas femeninas, ni coincidir con las múltiples maneras de entender y vivir el feminismo y que, en su condición de película industrial de superhéroes, tiene límites respecto a sus posibilidades de discurso. Con todo eso  me parece que su existencia y los efectos que ella ha tenido son esperanzadores y maravillosos.