La Morgue: Cuando una autopsia revela más que una causa de muerte

Por Daniela Ramírez (@niela__)

La película de André Ovredal La Morgue, es la primera del genero de terror de este director. La historia inicia con una la introducción del cadáver de Jane Doe, denominación que se le da a una mujer a la que no se le conoce identificación, ni procedencia.

Tomy (Bryan Cox) y Austin (Emile Hirch) son los encargados de realizar la autopsia de esta misteriosa mujer. Ovredal no cae en el terror que sólo pretende sorprender y asustar al espectador, sino que apuesta por la intriga y propone al espectador ir, junto a los protagonistas, descubriendo cosas sobre esta Jane Doe, lo que va aumentando la tensión de la trama. Desde un inicio el director nos va entregando información que va nos va preparando para lo que puede venir y sobre todo que nos va revelando cosas sobre ella.

El talento de este realizador se nota en su capacidad de manejar el espacio, ya que el 90% de la película transcurre en la morgue, lugar que no es muy grande, y cuyo centro es la mesa de autopsia. La cámara que se mueve entre los dos médicos forenses y el cadaver se transforma en un cuarto personaje que se encarga de aumentar la tensión sobre el misterio de este cuerpo, realizando planos detalles y tomas de larga duración, que nos identifica con la mirada de los médicos, la atención dedicada sobre esta mujer.

Si bien la película es del genero de terror y gira en torno a una autopsia, esta lejos de caer en el morbo, la película no pretende generar nauseas, sino interés a partir de lo que se va encontrando luego de cada incisión.

La música y los pequeños ruidos se encargan de aumentar la tensión, en especial esos sonidos fuera de cámara que sólo se escuchan en ciertos lugares de la sala de cine, y que te obligan a poner atención. Pero también el silencio pasa a ser parte importante de la banda de sonido, pues es justamente ese silencio el que aumenta la tensión.

Sin duda una película que de todas maneras debe ser vista en el cine para percibir todo el diseño creado para inquietar, y así compartir el mismo sentimiento de tensión e incertidumbre que sus protagonistas.