Diez de las Películas más "DEMENTES" del Cine Chileno

Por Daniel Olave M. (@todo_cine)

 Películas mudas sobre enfermedades venéreas, drogas o madres solteras. Películas chilenas que terminan convertidas en film de misterio gringo. Western criollo con Pedro Messone o una reliquia rusa con forma de falo. Casos curiosos del cine chileno. Aquí reseñamos algunos.

COCAINA

Parece increíble. En Estados Unidos, se conoce como “explotation”, una tendencia del cine “B” de hacer películas sobre temas controversiales, haciéndolos pasar por educativos para presentar temáticas sensacionalistas con la excusa de un mensaje moralizante. Clásico es “Marihuana” de 1936. Pero Chile, siempre pionero, ya en los tiempos del cine mudo se había adelantado con “Cocaína”. Alberto Santana, uno de los padres fundadores del cine nacional, con base en Antofagasta, acometió en 1927 con esta película que por primera vez trataba un tema de hondo contenido social: la drogadicción.

Está protagonizada por el periodista y diplomático Edmundo Fuenzalida y se adentra en el submundo de los traficantes y de unos jóvenes, que caen en desgracia a causa de la droga. Según anota Eliana Jara Donoso en su libro “Cine Mudo Chileno”, “En el plano técnico hay un esfuerzo consciente por nuevos resultados formales, como aquellas escenas de las visiones del cocainómano que fueron tratadas con procesos especiales de laboratorio”. Qué ganas de ver eso. 

En todo caso, el semanario local “El Fifirife”, publicó tajante las siguientes líneas sobre la cinta de Santana: “Cocaína no la comentamos para no ensuciar nuestras páginas con tal porquería”.

 

VERGUENZA

En esta misma senda de preocupación social de nuestros primeros realizadores, destacan otras cintas con temáticas igualmente polémicas y más aún en esos años. “Vergüenza” (1928), de Juan Pérez Berrocal, que se atrevía con el poco decoroso tema de las enfermedades venéreas.

Protagonizada por el propio director, cuenta la historia de un minero que se enferma de sífilis a causa de sus incursiones prostibularias. El tipo se vuelve loco, dejando en la miseria a su familia. Su esposa intenta con la costura, pero para poder alimentar a sus hijos, debe terminar trabajando en una pecaminosa casa de citas. Más tarde, con su marido ya recuperado, vuelve la armonía al hogar. Pero entonces aparece un tipo apodado “El caimán”, que chantajea a la mujer con su pasado. Como ella se niega a sus requerimientos, la mata, ante lo cual su marido tiene una recaída en su locura.

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MADRES SOLTERAS

El mismo año que se estrenó “Cocaína”, el propio Alberto Santana estrenó otra película de gran dramatismo y problemática social. “Madres solteras”, como su título lo indica, es la historia de dos jóvenes que arrastran dicho estigma. Una es la humilde modista que cae seducida por el hijo de su patrón. La otra, es la hermana del galancete, que se ríe de la desgracia de la otra muchacha, hasta que a ella misma le pasan un gol. 

La cinta provocó algún entusiasmo de la prensa. Publicó “El Sol” de Antofagasta: “Es de admirar ciertos tecnicismos como la caída de un auto desde un precipicio o el delirio del protagonista cuando sus víctimas danzan sobre él (...). Es una gran película”. ¿Autos que caen desde precipicios? ¿Delirios danzantes?  Pero, ¿dónde poder conseguir esta película?

CHAPLIN POR DOS

En 1920, Pedro J. Malbrán hizo una película protagonizada nada menos que por Carlitos Chaplin, en su versión criolla. Un sosías llamado Carlos Valsasnini, que personificando a Charlotte, se paseaba entre otros lugares por el cerro Santa Lucía en “Cuando Chaplin enloqueció de amor”. Más tarde, en 1944, Jorge Délano “Coke” hizo que una joven de Los Andes (María Maluenda) ganara un concurso y viajara a Estados Unidos en “Hollywood es así”, donde termina de doble de una famosa actriz, y finalmente la reemplaza después que ella muere en un accidente. Con Pedro de la Barra, Adolfo Yankelevich, Domingo Tessier, Roberto Parada, Agustín Siré, entre otros, el film tiene apariciones “especiales” de dobles locales de los hermanos Marx y Chaplin.

LA DAMA DE LA MUERTE

En 1946, el argentino radicado en Chile Carlos Hugo Christensen adaptó un relato de Robert Louis Stevenson en “La Dama de la muerte”. Ambientada en Londres, cuenta las desventuras de un jugador, que tras perder todo en un casino, es invitado por un misterioso anciano a formar parte de un Club de Suicidas.

Lo más extraño de este film, es que parte de él se usó para hacer una película de misterio en Estados Unidos. Tal como lo lee. La reciclaron. Un tránsfuga llamado Jerry Warren, considerado uno de los directores de horror con las películas más baratas y ridículas (en un género donde eso abunda), tomó esta cinta, la macheteó y la unió a otra producción chilena, “La casa está vacía” (1945), de Carlos Schiepler, para realizar en 1962 una cinta conocida como “The curse of the stone hand”, a la que le añadió secuencias filmadas por él con el actor John Carradine. 

 

EL DIAMANTE DEL MAHARAJA

Otra curiosidad de nuestro cine en los años 40, es uno de los films más caros, y más taquilleros, realizados en esa época. “El diamante del maharajá” contó con la estrella de la comedia argentina Luis Sandrini, y relata la historia de Toribio, que debe viajar a un reino oriental dominado por el tirano Príncipe Azan, quien tiene secuestrada a la joven Zulima (Chela Bon), a quien quiere convertir en su 240ª esposa. Junto a Alamir, el novio de la chica, vivirán diversas y supuestamente divertidas aventuras en medio de fastuosas escenografías construidas en Chile Films a la usanza de los films de las Mil y una Noches del Hollywood de ese entonces.

EL AFUERINO

La fórmula de imitar géneros y estilos del cine hollywoodense ha sido una tradición en Chile. En 1971, Alejo Alvarez reincidió en el western a la chilena (como lo había hecho en “Tierra Quemada”, de 1968) con una cinta protagonizada por el propio realizador. “El Afuerino”, del cual contamos con una copia en video, narra la llegada de un forastero a un pueblo (los exteriores fueron filmados en Limache), quien se ve involucrado en conflictos con los poderosos del lugar. Hay una pelea en una cantina a poco de llegar, romance y cuatreros. También actúan Hilda Sour, Lucho Córdoba y Pedro Messone.

COMO AMAN LOS CHILENOS

Antes de “El Chacotero Sentimental”, antes de “Sexo con amor”, el mismo Alejo Alvarez ya había intentado retratar la hipocresía nacional, los enredos sexuales y mitos nacionales como los moteles en su delirante “Como aman los chilenos”.

Con solo una copia disponible en video en todo Chile, revisarla hoy, después de su estreno en 1984 es toda una delicia. Plagada de gruesos sketches sin mayor coherencia, con el director hablando a cámara, y con los primeros –y groseros- placements del cine nacional (otro adelantado), esta cinta basada en el libro de Jorge Sasia resulta encantadora en su desfile de situaciones gruesas, chistes de doble sentido y secuencias que develan el doble standard sexual de los chilenos. Mención aparte para el extenso elenco, igualmente nefasto en su cometido, que incluye a Sandra Solimano, Ezequiel Lavandero, Soledad Pérez, Pato Torres, Violeta Vidaurre, Tennyson Ferrada, el animador Rodolfo Torrealba, la vedette Maggie Lay, Andrés Rojas Murphy, Yoya Martínez, los muleros Alfredo Herrera y Carlos Valenzuela y el locutor Sergio Silva, entre otros. Insobornable en su afán de hacer un cine “para la gente”. Molesto con la prensa declaró enfático: “No pueden ir estos señores críticos a sentarse y mirarla con el mismo criterio de un film de Kafka...”. Kafkiano.

 

TODO POR NADA

En la misma senda, está el intento de Alfredo Lamadrid por mostrar el sórdido mundo de la televisión por dentro con “Todo por nada” (1989), que en otro acto pionero, fue el primer film grabado en video y luego traspasado en cine. Con Ana María Gazmuri, Fernando Kliche, Mauricio Pesutic, Osvaldo Silva, Patricio Achurra y Rodrigo Bastidas, era el típico melodrama de la chica dispuesta a todo por triunfar en la tele, pero tratado con la sensibilidad de un infomercial. Además contaba con un imperdible cameo de José Alfredo Fuentes cantando el tema principal. El autor del libro “Películas chilenas”, Julio López Navarro, la califica de “desatinada y vulgar” y “uno de los intentos más desastrosos en la historia del cine chileno”.

HASTA EN LAS MEJORES FAMILIAS

En 1993 también hubo un intento por mostrar en tono de sátira aquella doble moral chilena, en una comedia fallida del director Gustavo Letelier: “Hasta en las mejores familias”. Protagonizada por Julio Jung, Silvia Santelices y Gloria Benavides, mostraba los enredos amorosos en una familia, donde el marido decide dejar a su esposa, una mujer amargada, moralista y conservadora, que es seducida por un aprovechador vecino que vive a costa de una cantante de rock.

Filmada en 1990 con ayuda del Fondart, el director demoró tres años en terminarla. La reescribió, refilmó y remontó casi de nuevo, pero ni así consiguió estar más de una semana en cartelera. La crítica del diario “La Epoca” decía que esta película probaba que hacer cine era una necesidad intensa e irresistible, “porque de otra manera es difícil explicar su existencia”.

EN BUSCA DEL FALO DE ORO

Un año antes, el chileno radicado en Rusia, Sebastián Alarcón, presentó en el Festival de Cine de Viña del Mar uno de los títulos más insólitos de la filmografía nacional: “En busca del falo de oro”. Ya en 1991 intentó con poca fortuna la comedia, en la primera coproducción chileno-rusa, “Los Agentes de la KGB también se enamoran”. Pero el autor de filmes notables como “Jaguar” o “La apuesta del comerciante solitario”,  realizó una película que pretendía ser una tomadura de pelo a los films de acción gringos tipo “Indiana Jones”. Sergei Gazarov, Jorge Guerra y José Pelayo, protagonizan la historia de una reliquia mitológica (el Falo de Oro) sacada de contrabando por la mafia rusa hacia Valparaíso. La incoherencia entre la parte filmada en Rusia y la chilena (escritas y realizadas en distintos momentos), y la caótica propuesta argumental, además de lo poco graciosa y burda, impidieron su estreno comercial, dejando aquella histórica única función en Viña como otro de los grandes momentos del cine nacional. Aún se recuerda el comentario entre los pocos afortunados que pudieron verla: “¿Viste “El falo de oro? Era como el ídem”.