VIÑA ES UN FESTIVAL… CINE JUNTO AL MAR

Por Daniel Olave (@Todo_cine)

La semana pasada, del 1 al 5 de septiembre se realizó la 27 edición del Festival Internacional de Cine de Viña del Mar (FIC Viña 2015). Un buen motivo para arrancarse unos días a la Ciudad Jardín, gracias a la invitación para ser jurado de la crítica.

Nacido en los años 60 de un grupo de entusiastas cinéfilos encabezados por el médico y cineasta Aldo Francia (“Valparaíso mi amor”), se convirtió en punto de encuentro de lo que sería el Nuevo Cine Latinoamericano. Tras un largo y abrupto paréntesis a causa de la dictadura, en octubre de 1990 fue retomado y se mantiene constante hasta ahora. 

De las abarrotadas funciones en el Teatro Municipal de Viña y el cine arte, llenas de jóvenes y estudiantes, durante esos primeros festivales del reencuentro en los años 90, el Festival ha ido pasando por altos y bajos, luchando por mantener su lugar y su relevancia, así como su identidad, reforzada en su carácter latinoamericano.

 

Siempre organizado por la Municipalidad de Viña del Mar, y en conjunto con la Universidad de Valparaíso, este año tiene nuevo director artístico: Claudio Pereira (secretario académico de la Escuela de Cine de esa universidad y gestor y programador de Insomnia Cine). Aunque solo estuve unos días, hago un pequeño resumen de lo que vimos.

La competencia Internacional de Cine de Ficción, de la que me tocó ser jurado, presentó nueve largometrajes, bastante parejos en su nivel. Bueno, casi. Pero había muchas buenas películas, donde destacaban las cuatro películas argentinas (las demás eran un por cada país). Los filmes en competencia fueron: La princesa de Francia, de Matías Piñeiro, Favula, de Raúl Perrone; El Patrón, radiografía de un crimen, de Sebastián Schindel; Dos Disparos, de Martín Rejtman (todas de Argentina); Dólares de arena, de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán (coproducción Dominicana mexicana), Redentor, de Ernesto Díaz Espinoza (Chile); Las tetas de mi madre, de Carlos Zapata (Colombia); Vientos de agosto, de Gabriel Mascaro (Brasil), y Solos, de Joanna Lombardi (Perú).

 

 

La ganadora como mejor película, a la vez que premiada como mejor dirección, premio FEISAL (de la Federación Escuelas de Imagen y el Sonido de Latinoamérica) y premio del público fue El Patrón, radiografía de un crimen, de Sebastián Schindel, sólida reconstrucción de un crimen real, ficcionado sin perder lo atroz del abuso sobre un hombre simple de una de las regiones más pobres de Argentina, convertido casi en un esclavo, es empujado a un asesinato en una historia de profunda crítica social. Buenas actuaciones y una mirada a la injusticia que recuerda en algo a la chilena El chacal de Nahueltoro, que el director anotó para revisar.

Es el primer largo de ficción de Schindel, aunque lleva 17 años trabajando como realizador con una vasta experiencia en el documental. La cinta ya tiene distribuidor local, que espera poder estrenarla a principios de octubre. 

Además, el jurado de la competencia internacional de largometraje de ficción(compuesto por Paz Bascuñán, Sergio Hernández y el director y guionista Jorge Durán) entregó una mención especial a la película peruana Solos de Joanna Lombardi, hija del destacado cineasta de ese país, Francisco Lombardi (Pantaleón y las visitadoras). Una sencilla historia sobre cuatro amigos que recorren la selva llevando cine a lugares aislados y que reflexiona sobre el sentido de hacer cine con libertad y mucha frescura.

Por nuestra parte, el jurado de la crítica (que además integraban Marcelo Morales de CineChile y Leopoldo Muñoz de CNN), quisimos premiar una película muy jugada. "Favula" (Argentina) de Raúl Perrone, una cinta experimental que trabaja con los códigos del cine mudo, va del collage al video clip, buscando demostrar que desde las vanguardias de los años 20, con el expresionismo y el surrealismo, el cine no ha inventado nada nuevo. Y de paso, trata de ser original. El realizador no pudo venir a causa de las molestias de un postoperatorio, pero el premio lo recibió su productor Pablo Ratto que me dice: “Raúl estará muy contento con un premio de la crítica”. Sabíamos que otro no se iba a llevar, así que bien por Perrone. Puro riesgo.

 

Los demás galardones del festival fueron: Mejor Largometraje Documental, Navajazo (México) de Ricardo Silva. Mejor Director largometraje documental: Aldo Garay por El Hombre Nuevo (Uruguay). Mención especial: Alfaro Vive Carajo (Ecuador) de Mauricio Samaniego.

 

Mejor cortometraje internacional Bá" (Brasil) de Leonardo Tadashi y mención especial fue para la producción chilena La Vorágine, de Cristóbal Sánchez. Mejor cortometraje Internacional de Escuela y Audiovisual, Desintegración (España) de Álvaro Marín; y mención especial a Ulterior (México) de Sabrina Muhate. La competencia regional fue ganada por María Elena de Rodrigo Lepe; el segundo lugar fue para Francine de Iñaki Velázquez; y una mención honrosa para La Copia Feliz del Edén, de Cristian Tapiés. En la competencia Mejor Música de Película Chilena SCD (Sociedad Chilena del Derecho de Autor), el premio fue para Cristóbal Meza por su composición original para Allende en su Laberinto, de Miguel Littin.

 

(Crédito foto: CinemaChile)