Wes Craven: EL SEÑOR DE LAS PESADILLAS

 

Por  Daniel Olave @todo_cine

Es uno de esos directores que marcaron a una generación de cinéfilos que disfrutan del sobresalto y las pesadillas en la pantalla. Wes Craven, falleció este domingo a los 76 años a causa de un cáncer cerebral. Será recordado por una serie de títulos ya clásicos del cine de horror moderno como “Pesadilla, en lo profundo de la noche” y “Scream”, destacando sobre todo traer de las tinieblas a uno de los grandes iconos del cine fantástico contemporáneo, Freddy Krueger. Nacido en Estados Unidos, de formación bautista, aunque ateo, realizó estudios en sicología, filosofía y escritura (ya saben chicos, si quieren hacer cine de terror, estudien). Irrumpió en los años 70 con dos provocativas, truculentas y violentas películas fundacionales para el género: “La última casa a la izquierda” (suerte de remake no acreditado de “La fuente de la doncella”, de Bergman) y “La colina de los ojos malditos” (también conocida como “La pandilla abominable”). Ambas películas estuvieron prohibidas por la censura chilena de la época.

Los años 80 fueron prolíficos e irregulares. Hizo desde una cinta sobre un culto fanático con Ernest Borgnine (“Bendición mortal”, 1981) a una variante moderna y adolescente del mito de Frankenstein (“Obsesión fatal”, 1986), protagonizada por el ese entonces famoso Matthew Laborteaux (“Chicos computarizados, “La pequeña casa en la pradera”) y Kristy Swanson. También incursionó en la adaptación de un cómic con una versión de bajo presupuesto de “The Swamp Thing”, estrenada en Latinoamérica como “El monstruo del pantano” (1982).

En esos años, también dirigió varios segmentos de la nueva versión en colores de “La dimensión desconocida”. El remake ochentero de la clásica serie creada por Rod Serling, fue la que muchos conocieron primero. Allí Craven hizo episodios con actores como Bruce Willis y Morgan Freeman. De él es el primer episodio de la serie, exhibida por Canal 13, y donde aún recuerdo el segmento del tipo que despertaba un día y todo el mundo hablaba un lenguaje desconocido.También en la TV vi alguna vez muy tarde una de sus peores películas: “Invitación al infierno”. Una rareza muy freak, con Robert Urich más encima. Una familia que se mudaba a los suburbios se unía a un exclusivo y misterioso club. El protagonista bajando al infierno con traje de asbesto, es inolvidable. Y Susan Lucci en esta escena, también:

Por supuesto, su película más importante esa década es la que quizás sea su obra principal: “Pesadilla, en lo profundo de la noche” (“Nightmare on Elm Street”, 1984), que por esas cosas de la distribución, acá a Chile llegó después del estreno de la segunda parte de la saga, dirigida por Jack Sholder. “Pesadilla” se convirtió en un fenómeno, dio origen a una franquicia con varias secuelas, incluyendo aquella que dirigió el propio Craven, y donde aparece interpretándose a sí mismo, con Freddy Krueger traspasando a la realidad. También huno una serie de TV, videojuegos, comics y se ha transformado en icono de la cultura pop. Es un monstruo convertido en antihéroe, el verdadero protagonista de sus filmes (a nadie le importan los adolescentes muertos), y dueño de un peculiar sentido del humor que lo hizo favorito de los adolescentes, y de los niños también, hay que decirlo. Curiosamente, la historia –original de Craven- se le ocurrió al leer la noticia real de un joven sobreviviente de la guerra en Camboya que tras varios días intentando no dormir, murió en medio del sueño, víctima de terribles pesadillas.

En serio. Aquí está por si no me creen:

http://www.vulture.com/2014/10/nightmare-on-elm-street-oral-history.html

Craven hizo buenas y malas películas, algunas poco valoradas, intentó salirse del género y se paseó por la TV, el cine de bajo presupuesto y también producciones mayores. Tiene películas incomprendidas, aunque de culto, como su incursión en el mundo de los zombies con una upuesta historia “verdadera” inspirada en el vudú haitiano, que parecía una variante de la sicodélica “Estados alterados”, de Ken Russell. Bill Pullman fue el protagonista de “La maldición de los muertos vivientes” (“The serpent and the rainbow”, 1988). Aunque está basado en un libro del investigador Wade Davis, nada de lo que aparece en la película –salvo la alusión a la dictadura de Duvalier- tiene relación alguna con la realidad.

Hay películas suyas que tienen detractores y también fanáticos, como “Shocker, 100.000 voltios de terror” o “Gente detrás de las paredes”. Pero también hizo algunas derechamente malas. Como su intento de comedia de acción con chupasangres en “Un vampiro suelto en Brooklyn”. Pero es que con Eddie Murphy de protagonista nada bueno podía salir. Tampoco le resultó su incursión en el tópico de los hombres lobos en “La marca de la bestia”, protagonizada por Christinna Ricci y Jesse Eisenberg.

Sin duda, uno de sus mayores éxitos lo obtuvo en 1996 con “Scream”, un hallazgo que no solo vino a revitalizar su alicaída carrera, sino que supo darle un nuevo aire a un género repetitivo y desgastado en la explotación. Al introducir elementos de autoconciencia y nuevos grados de ironía, creó un nuevo fenómeno que tuvo tres secuelas, muchas imitaciones y parodias (que agotaron el subgénero una vez más), y –este año- una serie de TV producida por MTV de la que el propio Craven era el productor ejecutivo.

 

Al momento de morir, Wes Craven tenía un contrato –firmado en abril- para desarrollar varios proyectos televisivos con Producers Universal Cable Productions, parte del conglomerado NBC-Universal, quienes han confirmado que seguirán adelante con esos proyectos junto a los socios del realizador. El deal incluye una serie basada en “Gente detrás de las paredes” para SyFy Channel y otros programas de TV como “Disciples”, “We Are All Completely Fine” y “Sleepers”.

 

 

 

Descansa en paz Wes.

A nosotros nos dejas las pesadillas.